New Formulation

February 2003, Vol. 2, No. 1


El Estado a Marcha Forzada: Los Estados Unidos después del 11 de setiembre

Reseña escrita por Paul Glavin

 

"The freedom of working people, the freedom of black people has always depended on the struggles of people themselves against the government. So, if we look at it historically, we certainly cannot depend on governments to maintain our liberties. We have to depend on our own organized efforts."
-Howard Zinn, Terrorism and War

 

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Silencing Political Dissent: How Post-September 11th Anti-Terrorism Measures Threaten our Civil Liberties

Censurando el disenso político: Cómo las medidas antiterroristas posteriores al 11 de setiembre amenazan nuestras libertades civiles (Silencing Political Dissent: How Post-September 11th Anti-Terrorism Measures Threaten our Civil Liberties)
Por Nancy Chang New York: Seven Stories Press, 2002

 

 
The Terrorism Trap: September 11th and Beyond

La trampa del Terrorismo: Mas allá del 11 de setiembre (The Terrorism Trap: September 11th and Beyond)
Por Michael Parenti
San Francisco: City Lights Books, 2002

 

 
Terrorism and War

Terrorismo y guerra (Terrorism and War)
Por Howard Zinn (entrevistado by Anthony Arnove)
New York: Seven Stories Press, 2002

 

 

Para todos aquellos que vivimos en los Estados Unidos, el mundo ha cambiado drásticamente tras los trágicos hechos del 11 de setiembre, como lo ha sido para millones que viven en Afganistán, Irak, y en cualquier otro sitio. La Administración Bush ha aprovechado esos hechos para expandir exageradamente el poder del Estado para intervenir en las vidas de pueblos de todo el mundo y también aquí en casa.(1) Hay ahora un debate público acerca de si se ha extremado el nivel de vigilancia sobre la población estadounidense, abusando del lema "la guerra es la paz" -confinado antes a las novelas antiutópicas del tipo 1984. Ciudadanos estadounidenses han sido tenidos virtualmente incomunicados como "combatientes enemigos", negándoseles todos sus derechos constitucionales.(2) Unos seiscientos "combatientes enemigos" se encuentran detenidos en la Bahía de Guantánamo en Cuba, fuera de las leyes internacionales establecidas por los gobiernos para el trato a prisioneros de guerra. Y finalmente, más de dos mil personas (el gobierno no dice exactamente cuántas) han sido apresadas y retenidas indefinidamente.

Antes del ataque, el movimiento antiglobalización capitalista, y el ala libertaria de este movimiento, se encontraban en ascenso. El movimiento anarquista había sido favorecido por una revitalización de su actividad y una visibilidad no experimentada en los Estados Unidos desde 1920. Los hechos del 11 de setiembre ponen entre paréntesis el crecimiento de este movimiento antiglobalización en los Estados Unidos y, con él, al movimiento anarquista. Necesitamos reagruparnos y pensar sobre qué ha cambiado, y qué no. Necesitamos comprender "el mundo post setiembre" para retomar la acción tras nuestros objetivos. Estos tres libros, de varios modos, nos ayudan en este proceso.

El libro de Nancy Chang, Censurando el disenso político, es un detallado análisis de la legislación más reciente, como la USA PATRIOT Act, la detención de cerca de dos mil inmigrantes sin cargos, y varias órdenes ejecutivas draconianas y cambios policiales. También analiza otros momentos en que el gobierno norteamericano asumió medios represivos en su historia. El libro de Parenti, La trampa del terrorismo, regresa atrás del 11 de setiembre para investigar la historia y el contexto político-económico en que estos hechos ocurren, incluido un capítulo sobre la historia reciente de Afganistán. El libro de Howard Zinn, Terrorismo y guerra, está basado en una serie de entrevistas que le efectuara Anthony Arnove, un miembro de la Organización Socialista Internacional (ISO). A pesar de su afiliación a esta organización autoritaria, Arnove hace preguntas bien informadas y muy interesantes que ayudan a crear una equilibrada presentación de Zinn. De los tres, Zinn posee las políticas más atractivas, siendo un socialista libertario o anarquista, Chang es una liberal que defiende la Constitución y los grandes ideales de los Estados Unidos, y Parenti es un viejo marxista de izquierda.

El asalto a las libertades civiles
Nancy Chang trabaja como abogada litigante Senior del Centro por los Derechos Constitucionales (CCR), que es básicamente el ala izquierda de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU). Su trabajo allí se focaliza en la protección de los derechos de la Primera Enmienda para los activistas políticos y los derechos constitucionales de los inmigrantes, así como en el combate contra la segregación racial.

Una buena parte del libro de Chang examina la naturaleza ideológica del USA PATRIOT Act. Esta legislación (rápidamente bosquejada a lo largo de 342 páginas) fue aprobada abrumadoramente en el congreso tan sólo un mes después del ataque del 11 de setiembre, en medio del clima de linchamiento histérico de esa época. Chang resume su crítica en forma sucinta: "Primero, esta ley sitúa nuestros derechos de la Primera Enmienda acerca de libertad de palabra y asociación política en peligro al crear una amplia serie de "nuevos crímenes de "terrorismo doméstico" negando la entrada a no ciudadanos en base a su ideología. Segundo, la ley reduce nuestras ya bajas expectativas de privacidad agigantando los poderes de vigilancia del gobierno. Tercero, la ley erosiona el respeto a los derechos de los no ciudadanos al autorizar al gobierno para detenerlos sumariamente y deportarlos de los Estados Unidos por sus actividades políticas que, son reclasificadas por la ley como actividades terroristas."(3)

Lo que constituye "terrorismo" y "actividades terroristas" es definido sumariamente de modo de permitir la inclusión de cualquiera que cuestione el poder ilimitado del Estado o el derecho del mercado a reglar toda la vida social.(4) La ley crea la figura criminal de "terrorismo doméstico", que se aplica a "actos peligrosos para la vida humana que son una violación de las leyes criminales" si estos "aparecen como intencionados ... para influenciar la política de un gobierno por intimidación o coerción."(5)

La aplicación del término terrorista para la gente que utilice medios extra-legales para influenciar la política del gobierno -y las corporaciones- tiene un precedente en el caso del Frente de Liberación de la Tierra (ELF por su sigla en inglés). El ELF usaba medios ilegales, como los incendios, para causar daño a aquellos que veía que lucraban dañando el ecosistema. Muchas veces se apartaron de su camino para garantizar que ningún humano peligrara cuando llevaban a cabo sus actos de sabotaje económico, fundamentalmente dirigidos contra corporaciones multinacionales, finalmente fueron catalogados como terroristas por el gobierno y las corporaciones, "eco-terroristas," para ser más preciso.

Por supuesto, la historia ha sido impulsada por la ilegalidad. El mundo en que vivimos ha surgido de acciones ilegales, desde el Boston Tea Party, a las huelgas y movilizaciones de Flint, Michigan en los '30, a las campañas de derechos civiles de los '50 y '60. Todas fueron ilegales y uno puede argüir que algunas de aquellas acciones pueden entrar en la nueva definición de terrorismo.

En el actual clima, la represión política irá de la mano con el racismo, y así los musulmanes serán más vulnerables por ello que los disidentes en general. Como señala Chang "el gobierno usará este nuevo delito para apuntar al nacionalismo musulmán de los países árabes y del sur de Asia, a los activistas políticos y las organizaciones disidentes para incrementar la vigilancia, infiltración y persecución."(6)

De hecho, el señalamiento de los musulmanes comenzó inmediatamente después de los ataques con la detención de por lo menos 1000 personas o quizás más de 2000.(7) Como explica Chang: "Con muy poco respeto por las reglas de la ley, el gobierno ha interrogado sin sospechas fundadas, arrestado sin cargos, y detenido sin justificación a numerosos individuos que no están envueltos en actividades terroristas, pero tienen en común su religión o su aspecto étnico."(8)

Esto es ya relacionar lo racial con una venganza. Algunos ejemplos de los documentos de Chang de cómo estas dos mil personas fueron puestas tras las rejas: "un joven marroquí que demandaba su inscripción al secundario fue detenido y puesto bajo custodia por 4 meses cuando un consejero escolar reportó a la policía que su visa de turista había vencido. En otro caso, un hombre jordano fue detenido y arrestado cuando buscaba renovar su licencia de conductor. En un tercer caso, un egipcio fue detenido cuando un oficial de policía al que le hizo señas para preguntar una dirección, le pidió su pasaporte."(9) Toda esta gente y muchísima más está aún tras las rejas.

Tradicionalmente la protección constitucional que poseen los ciudadanos norteamericanos también ha sido aplicada a los no ciudadanos. Este ya no es el caso, y el cambio se ha producido por la iniciativa del ejecutivo. Como nos dice Chang, "las nuevas reglas recién emitidas permiten al INS detener indefinidamente y sin cargos a no ciudadanos, censurar en la prensa los rumores provenientes de la inmigración sobre detenidos de su especial interés, automáticamente hace caso omiso de las decisiones de jueces de inmigración ordenando la realización de detenciones en cadena, reteniendo los nombres de los detenidos, y excluyendo a los no ciudadanos y sus representantes de las garantías, impidiéndoles descubrir que hay de cierto en los rumores de la inmigración."(10) Aquellos "retenidos", algunos por alrededor de un año, han sido sometidos a condiciones menos que humanas mientras duró su encarcelamiento: "un número incalculable de detenidos sin relación con el terrorismo ni antecedentes de violencia, cargados con no más que alguna violación a las leyes de inmigración, han estado retenidos en confinamiento solitario por meses. Han sido alojados en pequeñas celdas sin ventanas bajo luces brillantes que permanecen encendidas las veinticuatro horas del día."(11)

El libro de Chang también realiza un excelente trabajo de documentación sobre hechos similares ocurridos en la historia de los Estados Unidos, yendo atrás desde la Ley de Sedición de 1.798 hasta el Programa de Contra-Inteligencia (COINTELPRO) en los '60 y '70, y la campaña del FBI contra las actividades de solidaridad con Centroamérica en los '80.

De particular relevancia para esta situación son las "Palmer Raids" durante la primera Guerra Mundial. Entonces como ahora, una comunidad de inmigrantes fue objeto de la represión política. En ese tiempo, una bomba explotó en la casa del Ministro de Justicia Palmer. La administración de Woodrow Wilson utilizó esto como pretexto para atacar a la comunidad inmigrante de izquierda. El gobierno norteamericano "detuvo y arrestó a más de diez mil residentes extranjeros que fueron señalados en base a su ideología política ... y [esto] resultó en la deportación de más de quinientos inmigrantes, a ninguno de los cuales se le probó que fueran alguna amenaza para los Estados Unidos."(12) Entre los deportados fueron incluidos anarquistas conocidos como Emma Goldman y Alexander Berkman.

Otro importante precedente histórico señalado por Chang es COINTELPRO, al cual nos retrotrae oficial y abiertamente la USA Patriot Act.(13) Originalmente establecida por el FBI en 1956 para investigar el Partido Comunista, en 1960 COINTELPRO amplió su actividad para incluir a los movimientos de la época. Hoy se nos intenta convencer sin ninguna garantía que la vigilancia del gobierno está simplemente para proteger a los americanos, pero mirando atrás tan sólo treinta años—o veinte en el caso de los intentos del FBI de entorpecer y detener los movimientos contra la intervención de Estados Unidos en América Central—podemos ver que pasa cuando el gobierno incrementa su atención sobre aquellos a los que percibe como una amenaza . Como señala Chang: "en el caso de las investigaciones del FBI sobre el movimiento nacionalista negro, los agentes fueron instruidos para prevenir el surgimiento de grupos y líderes que ganaran respetabilidad, desacreditándolos para evitar el surgimiento de un Mesías como el Dr. King... quien pudo unificar y potenciar el movimiento."(14) De hecho, desde 1963 hasta su asesinato en 1968, el Dr. Martin Luther King Jr. fue "el objetivo de una feroz campaña de difamación del FBI, cuyo fin fue neutralizarlo como un líder efectivo de los derechos civiles."(15)

Todo esto y mucho mas ocurre cuando un grupo de ciudadanos usa la acción directa para revelar esta guerra del gobierno contra el disenso político. En 1971 el Comité Ciudadano de Investigación sobre el FBI irrumpió en la oficina de campo del FBI en Media, Pennsylvania revelando a la prensa documentos incautados. Esto concluyó alrededor de cinco años después en el Informe del Comité de Iglesias y Congregaciones, el cual "condenó al COINTELPRO por haber acumulado de un modo indiscutiblemente degradante para una sociedad libre, información de inteligencia masiva sobre actividades legales, incluyendo la actividad de protesta y el disenso doméstico, y sobre ciudadanos respetuosos de la ley, para propósitos muy remotamente o nada relacionados con el respeto de la ley y la prevención de la violencia."(16)

A pesar de los extensos y muy publicitados hallazgos del Comité de Iglesias sobre el espionaje gubernamental y las trampas sucias armadas contra sus propios ciudadanos, los nuevos procedimientos propuestos por el comité para imponer límites al FBI nunca fueron implementados. En cambio, el propio FBI estableció nuevos procedimientos, que fueron olvidados por el Ministro de Justicia Smith en 1983 y entonces reemplazados por otros incluso mas permisivos por el Ministro de Justicia Ashcroft. De acuerdo con Chang estos nuevos procedimientos han sido "la instancia... para la repetición de los peores abusos del infame programa COINTELPRO del FBI."(17).

Los documentos de Chang detallan con tristeza todos los cambios en la ley y su interpretación que han ocurrido desde el 11 de Setiembre, y el contexto histórico y político en que este nuevo desarrollo tuvo lugar, haciendo de este libro una lectura valiosa. Finalmente, no obstante, ella cree en el sistema norteamericano y parece que piensa que estos desarrollos recientes son una aberración, más que la continuación de una larga historia de control y—cuando es necesario—declarada represión.

La totalidad del libro de Chang exhibe la opinión de que aquellos señalados como objetivos por el gobierno han sido inocentes y nada hicieron para recibir el maltrato que sufrieron. Lo que implica que el Estado está justificado para violar algunos derechos de la gente si hacen algo como para recibir dicho trato. Chang, además, parece suscribir una creencia liberal en la bondad inherente del Estado Norteamericano y su Constitución, la cual simplemente ha sido pervertida por la administración Bush. No obstante su ingenuidad liberal sobre la historia y las intenciones del Gobierno Norteamericano, todo aquel interesado en la libertad y la democracia directa debe leer el libro de Chang.

La economía política del imperialismo
Por el otro lado, Michael Parenti no tiene una versión naif sobre la naturaleza y el funcionamiento del gobierno norteamericano. Su libro, La trampa del terrorismo, es en principio un análisis político-económico con una fuerte perspectiva antimperialista. Sus argumentos son confirmados por la siguiente frase del General Gray, comandante de los marines norteamericanos en 1990: "Los Estados Unidos deben tener acceso ilimitado al establecimiento y desarrollo de los mercados económicos en todo el mundo."(18) Parenti desarrolla y documenta cómo esta franca admisión de un representante de la Fuerzas Armadas de Estados Unidos juega en el escenario internacional.

Parenti hace dos cosas en este libro. Primero, examina los intereses de la economía capitalista y como ellos dictan la política exterior y doméstica de los Estados Unidos. Y en segundo lugar, estudia la historia de las intervenciones militares norteamericanas para mostrar por qué la actual "guerra al terrorismo" tiene pocas probabilidades de ser diferente. En este sentido el libro de Parenti es muy bueno. Un ejemplo es suficiente. En 1989, los Estados Unidos invaden Panamá, para arrestar a alguien que anteriormente estaba en la nómina de la CIA -¿suena familiar?- con el nombre de Manuel Noriega. Cuando los EEUU han tomado el control, las cosas en Panamá cambian: "el desempleo, ya muy alto por el reciente embargo norteamericano, escala al 35% luego de los despidos producidos en el sector público. La ocupación norteamericana autoriza la eliminación de los derechos jubilatorios y otros beneficios laborales, pone fin a subsidios del sector público, privatiza los servicios públicos, cierra medios de comunicación privados y encarcela algunos editores y periodistas panameños críticos de la invasión. El ejército norteamericano detiene líderes sindicales y remueve alrededor de 150 líderes gremiales de sus cargos en los sindicatos. El crimen, la pobreza, el tráfico de drogas y la falta de viviendas se incrementan dramáticamente."(19) En este y otros ejemplos, Parenti demuestra claramente y en forma convincente que "lejos de estar casados el uno con la otra, como los líderes norteamericanos y los formadores de opinión nos quieren hacer creer, el capitalismo y la democracia, están siempre en fatal contradicción."(20)

Por un lado, el libro de Parenti no ofrece mucho más de lo conocido en la izquierda. Por ejemplo, la clase de texto introductorio que puntualiza que mientras los Estados Unidos comprenden sólo el 5% de la población mundial tienen gastos militares superiores a lo invertido por el conjunto de los otros países poderosos del planeta. Por otro lado, es una introducción decente para quienes ignoran el rol jugado por los EEUU en el mundo. Pero su retórica puede generar rechazo en aquellos que no están ya convencidos, limitando así su capacidad de enriquecer a una audiencia más extendida.

Desafortunadamente el libro contiene algunos problemas serios. Por ejemplo, Parenti defiende la invasión soviética de Afganistán y critica a Noam Chomsky por oponerse.(21) Incluso afirma que la oposición de Washington a la Unión Soviética se basa en "la alternativa que tal sistema de clase representa."(22)

De acuerdo, el análisis de Parenti sobre la historia de Afganistán tira abajo el mito de que los EEUU simplemente respondieron a la invasión soviética, haciendo notar que la CIA fue activa en la desestabilización de Afganistán mucho antes de que los soviéticos invadieran. Pero esto no legitima el accionar soviético, como parece implícitamente afirmar Parenti. En su presentación de los talibanes, Yugoslavia y la Unión Soviética, no hay ningún esfuerzo por acceder a una tercera posición, que critique ambos lados del conflicto, prefiere criticar la política de los Estados Unidos respecto a estos regímenes, con el mensaje implícito de que es bueno lo que en EEUU es malo. Parenti está lejos también, de disculpar estos regímenes, que mientras se encontraban fuera del control de los EEUU, tampoco ofrecían una alternativa social viable.

La Historia, de pies a cabeza
De una cosa de la que no hay que preocuparse sobre Howard Zinn es de que pueda ser contemplativo con los autoritarismos, este o no en contra de la política exterior norteamericana. El acercamiento de Zinn a la historia y la crisis actual es inusualmente claro en sus objetivos, racional, y optimista. Es muy antiautoritario en su perspectiva y extremadamente crítico de la acciones de EEUU antes y después del ataque. Su mensaje es muy simple: "Si queremos verdadera seguridad, debemos de cambiar nuestra postura en el mundo -dejar de ser un poder de intervención militar y abandonar el dominio de las economías de otros países."(23)

Uno de los impactos del ataque del 11 de setiembre fue el de dar a aquellos de nosotros que vivimos en los EEUU el tipo de experiencia que usualmente reservamos para aquellos señalados por el poder norteamericano, tanto directa como indirectamente. Como apunta Zinn: "El horror del ataque terrorista que experimentamos el 11 de setiembre es lo que la gente en otras partes del mundo -el sudeste de Asia, Irak, Yugoslavia- ha experimentado como consecuencia de nuestros bombardeos, o de terrorismo protagonizado por gente que hemos entrenado y armado. Saber esto debiera aleccionarnos acerca del deseo de continuar practicando soluciones militares."(24) Por supuesto, ahora sabemos que tal aprendizaje no tuvo lugar y que cualquier crédito que pudo haber obtenido EEUU del ataque ha sido completamente despilfarrado por la Administración Bush.

Zinn está completamente en contra del ataque a Afganistán: "Estamos aterrorizando Afganistán."(25) El cita la estimación hecha por el Profesor Marc Harold quien, basado en reportes de noticias de todo el mundo, calculó en más de 3.700 los civiles muertos por las bombardeos americanos.(26) Y esto fue en los primeros meses del ataque americano, antes de que atacaran "hostiles" fiestas de bodas y otros eventos por el estilo, que ocurrieron en el 2002. Zinn rápidamente descarta la idea de que el ataque del 2001 fue dirigido hacia los EEUU porque los terroristas son contrarios a nuestra libertad y democracia. El apunta correctamente a las dimensiones políticas del conflicto, la llamada Política de EEUU en el Medio Oriente. Señala que antes de 1990, Bin Laden era un aliado norteamericano, un "amigo" que enfrentaba la invasión soviética de Afganistán. Sólo con el estacionamiento de tropas en Arabia Saudita Bin Laden comenzó a poner su atención en los Estados Unidos. Hasta ese momento obviamente no tuvo ningún problema con la libertad y la democracia en los Estados Unidos.(27)

Y en cuanto a la guerra de los EEUU al terrorismo Zinn puntualiza dos cosas. Primero, esta "guerra" no tendrá éxito porque no es posible detener el terrorismo simplemente bombardeando e invadiendo países. Y, segundo, si usted toma esta estrategia al pie de la letra y juzga su eficacia basándose en la racionalidad de la Administración Bush, no ha tenido realmente éxito: "Ellos dicen que están tras Bin Laden, y esto se transforma en el objetivo principal, pero no consiguen encontrar a Bin Laden. Entonces dicen que van tras los líderes talibanes; hasta ahora no han conseguido atrapar a los líderes talibanes. Entonces, aún desde sus propios y declarados objetivos—atrapando a los líderes talibanes o al Qaeda o Bin Laden—han fallado."(28) Por supuesto, Zinn cuestiona estos objetivos, dejando asentado que aún cuando se sientan satisfechos, la "guerra" no ha sido ganada. Se extiende para señalar que aquellos países que EEUU selecciona para recibir sus bombardeos (Afganistán y pronto Irak) son aquellos en regiones no controladas por Estados Unidos distintos de Arabia Saudita o Turquía por ejemplo, que son en efecto "estados cliente", y por lo tanto sumamente receptivos a la política exterior norteamericana. Incluso enfatiza que expandir la guerra a Irak "impulsa al gobierno a un perpetuo estado de guerra , [el desarrollo de] una perpetua atmósfera de represión y genera beneficios perpetuos para las corporaciones. Pero hará del mundo un lugar mucho más inestable y peligroso."(29)

Zinn describe la naturaleza ideológica de la Guerra al Terrorismo, dibujando paralelos con los años '50, el Maccartismo, y la Guerra Fría. "El Terrorismo ha reemplazado al Comunismo como la "razón" para la militarización del país, para aventuras militares afuera, y para la supresión de las libertades civiles en casa.. Sirve al mismo propósito, sirviendo para crear histeria."(30) Zinn, siempre un historiador, trae a colación qué ocurrió durante la Guerra Fría contra el Comunismo, que condujo "a la muerte de millones de personas en el Sudeste de Asia y centenares de miles en América central." Por ejemplo, "en 1954, los EEUU derrocó el gobierno de Guatemala, que no era comunista, pero había expropiado a la United Fruit Company. En 1973, el gobierno chileno fue derrocado en el nombre del combate al comunismo. El gobierno no era comunista, pero tampoco servía a los intereses de la Anaconda Copper o la ITT. Debemos recordar esta historia y relacionarla con lo que ocurre hoy."(31)

Examinando los registros históricos, Zinn responde a la aseveración de Bush de que "somos una nación de paz" haciendo notar que "desde la 2da. Guerra mundial, no ha habido una nación más guerrera que los Estados Unidos."(32) Esto nos trae a I. F. Stone, descripto por Zinn como "uno de los más grandes periodistas de nuestro tiempo". Cuando les habla a sus jóvenes estudiantes de periodismo les indica "Por encima de todas las cosas, voy a hablarles hoy de lo que hace a un periodista, todo lo que deben recordar son dos palabras: el gobierno miente." Zinn cree que es "muy importante saber eso. De otro modo seremos víctimas de cualquier cosa que la autoridad diga."(33)

Como los EEUU se preparan para otra guerra contra Irak, es importante repasar la última "guerra del golfo". En ese entonces, los instructores del Pentágono mostraron videos de objetivos chequeados con precisión de pulgadas para el ataque en Irak, aunque Zinn destaca que, de hecho, "el bombardeo de precisión es un fraude. Ellos descubrieron después de la "guerra del golfo" que el 93% de las bombas disparadas no podían ser llamadas "bombas inteligentes" y que las verdaderamente inteligentes a menudo equivocaban el objetivo. En total, el 70% de nuestras bombas no dieron en el blanco."(34) Y allí nace el mito del "daño colateral: Los EEUU descargaron 88.500 toneladas de bombas en Irak durante 43 días, "con el resultado de que, como indica el Washington Post, se desorganizará la sociedad iraquí por largo tiempo." De acuerdo al despacho de Barton Gellman... 'el daño a las estructuras e intereses civiles—invariablemente descripto por los relatores oficiales durante la guerra como "colateral" y no deliberado—fue a veces el único."(35)

Otro ejemplo proviene del bombardeo de Afganistán, Cuando los EEUU intencionalmente bombardearon tres veces un complejo de la Cruz Roja, "pero, de acuerdo al New York Times, 'uno de los aparatos americanos al que se le había ordenado golpear los almacenes de suministros de la Cruz Roja erró el blanco y en cambio fue a dar en un barrio residencial." ¿Es esto un ejemplo de daño colateral de un daño colateral intencional? Por supuesto, toda esta charla sobre la precisión y exactitud de los objetivos de ataque, no es más que la deliberada operación de hacer más tragable para el público americano el bombardeo de pueblos indefensos. Zinn arguye que si la mayoría del pueblo americano "supiera que estamos asesinando a una enorme cantidad de personas, y desplazando centenares de miles de sus casas, no tendrían una lectura benigna de la guerra afgana."(36)

En el final Zinn demanda, "Si las muertes de civiles son inevitables en los bombardeos, como lo ha reconocido Donald Rumsfeld, entonces no es un accidente. La gente involucrada en esta guerra está cometiendo asesinato. Ellos incurren en Terrorismo."(37) Zinn llama a rechazar por igual el terrorismo de las sectas de fanáticos y el terrorismo de los gobiernos.."(38) En los últimos tiempos Zinn ha adscripto a un punto de vista del anarquismo clásico, que creía en la bondad intrínseca del pueblo, que guía su sentido del optimismo en estos tiempos oscuros: "Me siento esperanzado en este tiempo que se presenta como carente de esperanza, y supongo que me baso en una creencia fundamental, el hecho de que hay una moral del buen sentido en el pueblo americano que sale a relucir cuando el manto de la propaganda comienza a destaparse. Pienso que habrá un reexamen y la gente que señaló a esta guerra como inmoral, será reivindicada en cierto modo."(39) Sólo el tiempo puede decirnos si el optimismo de Zinn tiene validez.

La necesidad de un movimiento
Malas noticias, como son los cambios en la ley norteamericana y el clima político para los antiautoritarios, Christian Parenti (el hijo de Michael) señala que hay una diferencia entre la letra de la ley y su práctica viva. Su idea es que el gobierno sólo retrocede cuando la gente lo empuja -hay un recibir y dar entre la gente y el estado, y una movilización de la ciudadanía es la mejor defensa contra los abusos.(40) Chang, Parenti, y Zinn llaman a la movilización ciudadana, no obstante de formas diferentes y con diferentes motivos.

Para Chang, esto toma la forma de una movilización de base y educativa, que concluya reclamando y presionando a la judicatura y al Congreso para que ponga fin a los abusos de poder del Ejecutivo.(41) Para Parenti, necesitamos "dejar fuera la queja liberal sobre cómo son las cosas malas, por un análisis radical que explique por qué son así." Finalmente, necesitamos "un movimiento antimperialista global que pueda cambiar el paradigma de dominación por uno alternativo."(42) Zinn quiere un movimiento de oposición: "Podemos activar la desobediencia civil, en huelgas y boycotts. Todos podemos hacer lo que se ha hecho en otros tiempos en la historia americana cuando fue necesario construir un movimiento nacional para decirle al gobierno, "Ustedes no hablan por nosotros, No hacen esto por nosotros. Ustedes hacen esto en nombre suyo."(43)

Si necesitábamos un movimiento emancipatorio, antiestatista y anticapitalista antes del 11 de setiembre, la necesidad desde entonces sólo ha crecido. Como antiautoritarios, necesitamos estar al lado de las comunidades inmigrantes señaladas como objetivos por el gobierno. Debemos cambiar las prácticas racistas de la Guerra al Terrorismo que nos condena a todos a recluirnos en casa o migrar. Necesitamos también afirmar nuestro derecho a afiliarnos, organizarnos, y a confrontar al Estado cuando pone en peligro a las comunidades más vulnerables mediante más acciones militantes. Necesitamos oponernos a la guerra en Irak, usándola como una oportunidad para hacer avanzar un análisis radical de la guerra y sus causas, que conecte nuestro análisis con otros esfuerzos en marcha, para el desarrollo de un conocimiento sobre la globalización capitalista. Finalmente, debemos buscar aliados en estos tiempos oscuros y disputar contra los intentos del gobierno—y desafortunadamente muchos liberales—de hacer distinciones entre "buenas protestas" y "malas protestas", luchando por un movimiento que utilice una diversidad de tácticas.

Para oponerse al Estado, parte de la agenda de este movimiento debe ser el cambio de una economía basada en el petróleo a otra basada en recursos renovables y ecológicos. La necesidad de petróleo no sólo demanda intervenciones militares en el medio Oriente, sino que está al mismo tiempo destruyendo la ecología planetaria contribuyendo al Efecto Invernadero y la polución del aire. Como indica Parenti, "Sólo un esfuerzo substancial para desarrollar energías solares, mareomotrices y eólicas pueden hacer al país más autosuficiente. Estos recursos están disponibles, son infinitamente renovables, [y] ecológicos En efecto, si desarrollamos en cualquier extensión, recursos energéticos de sustento alternativo se podría destruir la multimillonaria industria del petróleo, que es lo que persiste subdesarrollado."(44)

El petróleo es la llave de la economía capitalista. Aquellos en el poder harán cualquier cosa para mantener su control sobre el suministro. Estos tres libros comienzan a demoler la fachada de la "Guerra al Terrorismo", y revelan lo que realmente es: una guerra para mantener la hegemonía global norteamericana, incrementar el control sobre las reservas de petróleo del Medio Oriente, y prevenir el surgimiento de cualquier movimiento doméstico que pueda hacer peligrar aquellos objetivos.

(Traducción al castellano por Fernando López)


1. La lista de intervenciones en el extranjero desde aquél setiembre es extensa. Ella incluye no sólo Afganistán, sino también Uzbequistán y Kirguizia. El ejército norteamericano ha retornado a las Filipinas con 660 hombres de las Fuerzas Especiales anunciadas para ayudar al ejército filipino en su lucha con Abu Sayyaf, una fuerza guerrillera que agrupa un centenar o dos de combatientes. El ejército americano junto a la CIA han retornado al cuerno de Africa, con otros 800 hombres de sus Fuerzas Especiales, y alrededor de 1500 hombres de tropa, que conducen ejercicios militares en la empobrecida nación de Djibouti. Fue de allí que la CIA lanzó su "Predator Drone" equipado con un misil "Fuego del Infierno" que mató a 5 personas en un auto en Yemén, incluido un supuesto miembro de Al Qaeda y un ciudadano americano. También el ejército americano conduce ejercicios en Kuwait, un país que ha perdido un cuarto de su territorio ocupado por los norteamericanos, cancelándolo así para sus propios ciudadanos.

2. Me refiero aquí a José Padilla y Yaser Esam Hamdi.

3. Nancy Chang, Silencing Political Dissent: How Post-September 11th Anti-Terrorism Measures Threaten our Civil Liberties (New York: Seven Stories Press, 2002), 44.

4. Uno no necesita la calificación de "terrorista" para habilitar la investigación gubernamental, incluso bajo la nueva definición. El gobierno, simplemente debe establecer que la vigilancia propuesta es parte de una "investigación criminal en curso" para que le sean concedidos poderes que antes requerían demostrar una causa posible.

5. Nancy Chang, Silencing Political Dissent, 44 (estas situaciones deben ocurrir fundamentalmente dentro de los Estados Unidos)

6. Ibid. 45

7. Este número lo provee David Cole en su nota "Extranjeros enemigos". Revista de Leyes de Stanford n°54 (2002: 951, 958; citado por Chang, Silencing Political Dissent, 69.

8. Chang, Silencing Political Dissent, 67.

9. Ibid., 71.

10. Ibid., 68.

11. Ibid, 85.

12. Ibid.,39.

13. Digo oficial y abiertamente porque el gobierno nunca ha suspendido su vigilancia, infiltración, y entorpecimiento de las organizaciones disidentes y de izquierda. La única diferencia ahora es que se transforma en una política oficial y los resultados de esta vigilancia pueden ser usados en la corte.

14. Ibid.,31.

15. Ibid.,30.

16. Ibid.,31.

17. Ibid.,112.

18. Citado en Richard Barnet, "El uso de la fuerza", New Yorker, abril 29 de 1991, 90; también citado por Michael Parenti, La trampa del terrorismo. Después del 11 de setiembre. (San Francisco: City Lights Book, 2002), 89.

19. Parenti, The terrorism trap, 86.

20. Ibid., 89.

21. Ibid., 56.

22. Ibid., 83. Un signo de las fuentes autoritarias en que Parenti se referencia, lo da la consulta del Workers 'World and Peoples' Weekly World, que provee suficientes indicaciones de sus afinidades políticas.

23. Howard Zinn, Terrorismo y Guerra (New York: Seven Stories Press, 2002), 9.

24. Ibid., 10.

25. Ibid., 11.

26. Ibid., 11.

27. Ibid., 13.

28. Ibid., 27.

29. Ibid., 28.

30. Ibid., 48.

31. Ibid., 48-49. Anota aquí que el apoyo de la CIA al golpe de estado en Chile tuvo lugar un 11 de setiembre, de 1973. Por una mueca del destino, uno de los arquitectos de aquel golpe fue Henry Kissinger, que fue encargado por Bush para investigar que ocurrió en este otro 11 de setiembre. Después de una semana de trabajo, Kissinger renunció, sin querer divulgar su lista de clientes de consulta.

32. Ibid., 52.

33. Ibid., 63.

34. Ibid., 82.

35. Ibid., 82.

36. Ibid., 84.

37. Ibid., 88.

38. Ibid., 64.

39. Ibid., 120.

40. Comentarios realizados por Christian Parenti el 20 de noviembre de 2001 en el Salón SEIU en Portland, Oregon.

41. Chang, Silencing Political Dissent, 135.

42. Parenti, The Terrorism Trap, 102.

43. Howard Zinn, Terrorism and War, 116.

44. Parenti, The Terrorism Trap, 13.

 

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